Las neveras y despensas españolas siguen siendo uno de los grandes focos del desperdicio alimentario, aunque los datos muestran una evolución positiva. En 2025, los hogares tiraron 1.101,8 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, el 97,5 % del desperdicio total registrado en España. Son 23,52 kilos por persona.
La cifra llega coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se celebra este 29 de septiembre. El problema, sin embargo, no ha dejado de reducirse: desde 2020 el desperdicio doméstico ha caído un 19,2 %, lo que supone que se han dejado de desperdiciar millones de kilos de alimentos.
Entre los productos que más terminan en la basura destacan las frutas, verduras y hortalizas frescas, además de las comidas preparadas que no llegan a consumirse. Una mala planificación de las compras, raciones demasiado grandes, una conservación inadecuada o la confusión entre fecha de caducidad y consumo preferente pueden convertir alimentos todavía aprovechables en residuos.
La hostelería representa una parte mucho menor del desperdicio, mientras que la nueva Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, vigente desde marzo de 2025, impulsa medidas como facilitar que los clientes puedan llevarse las sobras de sus comidas.
El reto sigue estando, sobre todo, en casa: comprar mejor, conservar correctamente, aprovechar las sobras y tirar menos comida también significa aprovechar mejor el dinero.





Deja un comentario