Domingo, 27 de septiembre de 2026
Internacional · Salud

Ozempic y el regreso del cuerpo ultradelgado: qué le está haciendo esta tendencia a la salud de las mujeres

Imagen generada con IA.

Ozempic no nació como un atajo estético.

Es un medicamento cuyo principio activo, la semaglutida, se utiliza para tratar la diabetes tipo 2 y que, bajo control médico, también forma parte del tratamiento de algunas personas con obesidad. Pero en los últimos años su nombre se ha convertido en un símbolo cultural mucho más amplio: el del regreso del cuerpo extremadamente delgado como ideal.

Conviene decirlo claro: el problema no es demonizar un fármaco que puede ayudar a muchas personas.

El problema aparece cuando una herramienta médica entra en la lógica de la moda, la presión estética y el mercado del cuerpo femenino.

El propio prospecto advierte de efectos adversos frecuentes como náuseas, vómitos, diarrea y riesgo de deshidratación, además de advertencias sobre pancreatitis aguda. CIMA

Mientras tanto, el mercado de los fármacos para perder peso no deja de crecer. Reuters informó esta semana de que podría alcanzar entre 100.000 y 150.000 millones de dólares anuales en la próxima década.

Pero el impacto no es solo farmacéutico.

También es cultural.

Después de años de campañas que parecían abrir espacio a cuerpos diversos, los datos muestran un retroceso. El informe de Vogue Business sobre la temporada otoño/invierno 2026 señaló que el 97,6% de los looks presentados en pasarela eran de talla recta, mientras que solo el 0,3% correspondía a tallas grandes.

El mensaje que reciben muchas mujeres vuelve a ser brutalmente conocido:

hay que reducirse, corregirse, disciplinarse.

No importa que hace poco se celebraran campañas “curvy”. El mercado cambia de ideal con rapidez, pero mantiene la misma lógica: hacer sentir insuficiente a una mujer para seguir vendiéndole una solución.

Por eso el debate sobre Ozempic no debería centrarse en juzgar a quienes lo usan.

Debería centrarse en preguntar qué tipo de cultura empuja a tantas mujeres a sentir que su cuerpo siempre debe parecer otro.

Porque cuando la salud queda subordinada a una moda corporal, el problema nunca es solo individual.

Es también un negocio.

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