Viernes, 28 de agosto de 2026
Internacional · Política

Reply3, Reply6, Reply11: el error de Santiago Oría que dejó a la vista cómo se fabrica apoyo político con bots

La propaganda digital funciona mejor cuando nadie nota que está mirando propaganda.

Al nuevo protagonismo de Santiago Oría dentro del ecosistema comunicacional del Gobierno de Javier Milei le duró poco el misterio. Un mensaje suyo en X recibió decenas de respuestas favorables que tenían un problema: algunas olvidaron borrar las instrucciones utilizadas para programarlas.

“Reply11”, “Reply6”, “Reply8”, “Reply3”.

Después venían mensajes contra el kirchnerismo o celebraciones de las políticas libertarias.

Las cuentas presentaban además características llamativas: algunas publicaban habitualmente en inglés, difundían publicidad o criptomonedas y aparecían vinculadas a Indonesia o Nigeria. LA NACION las identificó como cuentas automatizadas de apoyo.

El mensaje de Oría alcanzó unas 323.000 visualizaciones, diez veces las del post original al que estaba respondiendo.

Oría negó que los bots fueran suyos y sostuvo que podían formar parte de una operación destinada a perjudicarlo. Por tanto, no puede afirmarse como hecho probado quién contrató o programó aquellas cuentas.

Pero el episodio permite ver perfectamente cómo funciona la apariencia.

Una cuenta publica algo.

Después llegan decenas de perfiles a celebrarlo. El usuario real que entra más tarde encuentra una aparente multitud de acuerdo. El número de interacciones convierte una opinión en tendencia.

Y la tendencia empieza a parecer mayoría.

No hace falta convencer a miles de personas si primero puedes convencerlas de que miles ya están convencidas.

El fallo de aquella noche fue pequeño.

Olvidarse de borrar “Reply”.

Precisamente por eso dejó visible durante unos minutos toda la maquinaria que normalmente está diseñada para no verse.

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