Stephen Miller no es simplemente un comentarista de Donald Trump. Es vicejefe de gabinete de la Casa Blanca y asesor de Seguridad Nacional Interior, además de uno de los principales arquitectos de su política migratoria.
Durante la campaña de 2024 defendió centros masivos para deportaciones y resumió su planteamiento con una frase: “America is for Americans and Americans only”. El lema fue comparado con consignas nacionalistas utilizadas históricamente para excluir a quienes no encajaban en determinada definición de nación.
Un año después ocurrió algo todavía más llamativo.
En el homenaje a Charlie Kirk, Miller habló de enemigos, “fuerzas de maldad” y una tormenta que sus seguidores debían encarnar. Su intervención fue comparada por periodistas y verificadores con “The Storm Is Coming”, el discurso pronunciado en 1932 por Joseph Goebbels, futuro ministro de Propaganda de Hitler.
No existe prueba de que Miller copiara conscientemente aquel discurso. Incluso análisis dedicados a comprobarlo concluyeron que pueden observarse semejanzas, pero no demostrar un plagio intencionado.
Lo relevante está en la estructura del discurso.
Un grupo aparece como creador, trabajador y heredero legítimo de la civilización. Frente a él se coloca a otro grupo convertido en amenaza, decadencia o enemigo.
Ese lenguaje importa especialmente cuando quien habla participa en el diseño de deportaciones masivas prometidas por un Gobierno.
La historia no se repite mecánicamente.
Pero conocer cómo funcionaba la propaganda autoritaria permite reconocer una técnica antigua: primero se divide a la sociedad entre quienes supuestamente pertenecen y quienes sobran.
Después resulta mucho más fácil presentar la exclusión como defensa.





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