El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, muestra un mapa del proyecto E1. Fuente Ohad Zwigenberg (AP)
La Unión Europea, junto a varios gobiernos del continente, ha emitido una exigencia formal al Gobierno de Israel para que renuncie definitivamente a la construcción del asentamiento conocido como zona E1, un estratégico corredor situado en Jerusalén Este. Las cancillerías europeas advierten de que la ejecución de este plan urbanístico fragmentaría la continuidad territorial de Cisjordania, dividiéndola en dos y aislando la capital histórica reclamada por la población palestina.
El área de E1, que abarca cerca de 12 kilómetros cuadrados entre Jerusalén y el asentamiento de Maale Adumim, es considerada por la diplomacia internacional y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como una línea roja geográfica. Su urbanización bloquearía de forma irreversible la viabilidad técnica y política de la solución de dos Estados, el marco acordado históricamente para garantizar la coexistencia pacífica y el derecho a la autodeterminación en la región.
El posicionamiento europeo subraya la urgencia de respetar el derecho internacional y paralizar la expansión de infraestructuras que alteren el estatus sobre el terreno. La presión multilateral busca reabrir la vía de la negociación política como único camino para garantizar la seguridad, la estabilidad y los derechos humanos de todas las comunidades en Oriente Próximo.
Preservar el espacio para el diálogo y respaldar el consenso internacional sobre la solución de dos Estados es indispensable para construir una paz justa y duradera en la región.