El Financiero
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha planteado un cambio simbólico con fuerte carga histórica: rebautizar el conocido Paso de Cortés como “Paso de los Pueblos Indígenas”, en un gesto de reconocimiento a las comunidades originarias del país. La propuesta fue presentada en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, reforzando el mensaje político y cultural del anuncio.
El paso montañoso, ubicado entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, debe su nombre al conquistador español Hernán Cortés, quien atravesó esa zona durante la conquista de México en el siglo XVI. Sin embargo, Sheinbaum ha subrayado que ese territorio ya era transitado por pueblos indígenas mucho antes de la llegada de los colonizadores, lo que justifica, según su visión, un cambio que recupere la memoria previa a la conquista.
La iniciativa no solo busca modificar un nombre geográfico, sino también abrir un debate sobre la memoria histórica, el legado colonial y el reconocimiento de las culturas originarias. En los últimos años, el discurso político en México ha insistido en reivindicar a estos pueblos y cuestionar las narrativas tradicionales sobre la conquista.
Aunque la propuesta tiene un fuerte valor simbólico, también podría generar polémica, especialmente entre quienes consideran que estos cambios reescriben la historia. Con todo, el planteamiento refleja una tendencia creciente: revisar el pasado para dar mayor visibilidad a quienes fueron relegados durante siglos.