RTVE
El nombramiento de Todd Blanche como fiscal general de Estados Unidos ha reavivado el debate sobre la independencia del sistema judicial en el país. El Senado confirmó por un margen estrecho a quien fue abogado personal de Donald Trump, una relación que ha generado preocupación entre la oposición y parte de la opinión pública.
Blanche ya ocupaba el cargo de forma interina y fue una figura clave en la defensa legal del presidente en distintos procesos. Su ascenso definitivo consolida la influencia de Trump sobre el Departamento de Justicia, una institución que tradicionalmente ha buscado mantener cierta autonomía frente al poder político.
Los críticos advierten de un posible uso partidista de la justicia y cuestionan la imparcialidad del nuevo fiscal general debido a su estrecha vinculación con el mandatario. Algunos senadores, incluso dentro del Partido Republicano, expresaron reservas durante el proceso de confirmación.
Por su parte, los defensores de Blanche destacan su experiencia y sostienen que sabrá desempeñar el cargo con profesionalidad. En cualquier caso, su designación intensifica el escrutinio sobre el equilibrio entre política y justicia en Estados Unidos.