Calle en Yakarta Central. Fuente Albert Garcia
Miles de familias del norte de Yakarta, la capital de Indonesia, están siendo reubicadas en los últimos meses ante el avance imparable del mar, en uno de los ejemplos más claros de cómo el cambio climático ya expulsa a población de sus hogares en la actualidad, y no solo como una amenaza futura.
Se calcula que más de 4.000 familias han sido trasladadas ya a viviendas de protección oficial en zonas más elevadas, mientras otras miles esperan turno en un proceso que las autoridades reconocen que tardará años en completarse, en una ciudad donde partes del litoral se hunden varios centímetros cada año por la combinación de subida del mar y extracción excesiva de agua subterránea.
Los barrios afectados, habitados históricamente por familias de pescadores y trabajadores portuarios de bajos ingresos, llevan décadas conviviendo con inundaciones cada vez más frecuentes. Muchas viviendas han tenido que elevar sus suelos varias veces en los últimos años solo para seguir siendo habitables durante unos meses más.
«No nos vamos porque queramos, nos vamos porque el mar ya está dentro de nuestras casas», relataba una vecina reubicada recientemente, que ha tenido que dejar atrás el barrio donde nació y donde trabajaba como vendedora de pescado en el mercado local.
El Gobierno indonesio ha combinado el plan de reubicaciones con la construcción de un enorme muro de contención costera, aunque organizaciones ambientales advierten de que estas infraestructuras solo ganan tiempo y no resuelven el problema de fondo: la necesidad urgente de reducir emisiones globales y frenar el calentamiento del planeta.
Expertos en migraciones climáticas señalan que Yakarta es solo un adelanto de lo que vivirán decenas de ciudades costeras en las próximas décadas, y reclaman que la comunidad internacional trate estos desplazamientos como lo que son: una consecuencia directa y ya presente de la crisis climática global.