Jueves, 24 de septiembre de 2026
Internacional · Sociedad

Converse retira un anuncio tras denuncias de que evocaba imágenes racistas del Ku Klux Klan

Close-up of Converse All Star sneakers showcasing a multi-color design, perfect for casual fashion.

Pexels

La marca de calzado Converse, propiedad de Nike, ha retirado un anuncio publicitario después de que usuarios en redes sociales denunciaran que la imagen evocaba simbología del Ku Klux Klan y la violencia racista contra personas negras en Estados Unidos. La fotografía formaba parte de la campaña internacional de las zapatillas Chuck 70 X, lanzada el pasado 27 de agosto.

La imagen, publicada en Instagram, mostraba una composición que numerosos usuarios interpretaron como una referencia a las túnicas blancas del KKK y a las víctimas de linchamientos raciales — dos de los símbolos más dolorosos de la historia de la segregación en Estados Unidos. La reacción no tardó en llegar: cientos de comentarios acusaron a la marca de banalizar el racismo con fines puramente comerciales.

Converse respondió retirando la publicación y disculpándose públicamente: «Lo sentimos. Entendemos por qué esta imagen resulta profundamente perturbadora y reconocemos que nos equivocamos», explicó la compañía en un comunicado. «Esto no debería haber sucedido y lo haremos mejor», añadió.

La campaña, que incluía a la artista surcoreana de K-pop Karina, integrante del grupo Aespa, buscaba proyectar a las Chuck 70 X como un producto global y aspiracional. En cambio, ha terminado protagonizando uno de los episodios de mayor controversia racial vividos por la marca en los últimos años.

Converse, fundada a principios del siglo XX en Massachusetts, forma parte del grupo Nike desde 2003. Su modelo más icónico, la Chuck Taylor, se popularizó tras su llegada a las canchas de baloncesto en 1917 y lleva más de un siglo asociado a la cultura pop estadounidense — una trayectoria que hace aún más llamativo que una imagen con ecos racistas llegara a publicarse sin control alguno en 2026.

Que una gran corporación como Nike, matriz de Converse, tenga que pedir disculpas por un anuncio que reactiva heridas históricas del racismo estructural en Estados Unidos dice mucho sobre los filtros —o la falta de ellos— que aplican las grandes marcas a su publicidad global. Pedir perdón después del daño hecho no borra la ofensa: solo confirma que el problema nunca debió salir del departamento de marketing.

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