El Economista
Los muelles de Alicante se han convertido en escenario de pruebas para una innovadora embarcación autónoma no tripulada, capaz de alcanzar los 100 km/h, en un contexto en el que la inteligencia artificial y los sistemas no tripulados avanzan con rapidez en múltiples sectores. El proyecto, impulsado por la tecnológica Cyber Data Control, ha permitido evaluar en condiciones reales un barco diseñado para tareas de vigilancia marítima, reconocimiento y seguridad costera.
Las pruebas se han llevado a cabo en el puerto de Alicante con una embarcación de última generación, perteneciente a la serie BNK, concebida para operar sin tripulación mediante sistemas de navegación inteligente. Este tipo de tecnología permite programar rutas, analizar el entorno en tiempo real y tomar decisiones automatizadas gracias al uso combinado de sensores, radares avanzados y visión térmica.
Uno de los aspectos más destacados del dispositivo es su capacidad para detectar embarcaciones, personas u objetos en el agua, lo que lo convierte en una herramienta clave para operaciones de control marítimo. Además, incorpora sistemas de comunicación redundantes, tanto por redes móviles como por satélite, lo que garantiza su funcionamiento incluso en situaciones complejas.
El barco también está preparado para actuar de forma autónoma ante incidentes. En caso de pérdida de señal, activa protocolos automáticos de seguridad que permiten detener la embarcación de forma controlada y recuperar el mando a distancia, reforzando así la seguridad operativa.
Según la Autoridad Portuaria, estas pruebas sitúan a Alicante como un punto estratégico para el desarrollo de tecnologías marítimas avanzadas. Durante los ensayos, realizados en el muelle 19, se han evaluado maniobras de precisión y distintos modos de navegación, tanto asistida como completamente autónoma.
Más allá del ámbito técnico, la demostración pone de relieve el potencial de estos sistemas en aplicaciones civiles y de seguridad, como la protección de infraestructuras críticas, la vigilancia portuaria, el control del tráfico marítimo o las operaciones de búsqueda y rescate.
Además, el proyecto coincide con la futura regulación de un entorno controlado de pruebas en el puerto, lo que refuerza la apuesta por la innovación, sostenibilidad y competitividad del ecosistema logístico-portuario, atrayendo talento y fomentando la colaboración entre empresas y organismos públicos.