EFE
España se enfrenta a un escenario preocupante: si continúa la actual oleada de incendios, agosto podría marcar un nuevo récord negativo en superficie agraria afectada por el fuego, superando las 20.740 hectáreas dañadas en 2025.
Según datos de Agroseguro, hasta este lunes ya se han declarado siniestros en 12.896 hectáreas, lo que sitúa este año como el tercero peor en casi medio siglo de seguro agrario, solo por detrás de 2025 y 2022. Y lo más preocupante es que aún no ha terminado julio, cuando históricamente el mayor impacto se concentra en agosto.
Los incendios activos en distintos puntos del país, como Orés (Zaragoza), Árchez (Málaga) y La Mierla (Guadalajara), siguen avanzando y podrían aumentar considerablemente la superficie afectada, ya que muchos daños todavía no han sido contabilizados.
El impacto en el campo es significativo. Más del 90% de las hectáreas quemadas corresponden a cereal de invierno, aunque también se han visto afectados cultivos como alfalfa, frutales, olivar y hortalizas. Provincias como Sevilla y Huesca encabezan las zonas más perjudicadas.
Expertos del sector agrario advierten de causas estructurales detrás de estos incendios. Entre ellas, la falta de gestión forestal, el abandono del medio rural y la reducción de la ganadería extensiva, factores que favorecen la acumulación de vegetación y aumentan el riesgo de fuego.
Además, organizaciones agrarias reclaman más inversión en prevención, una mejor gestión de los montes y revisar ciertas restricciones medioambientales, que, según denuncian, dificultan labores clave como la limpieza forestal.
Mientras tanto, Agroseguro ha desplegado hasta 150 peritos para evaluar los daños, en un contexto marcado también por la sequía, las altas temperaturas y el uso de maquinaria agrícola, que este año ha contribuido a numerosos conatos.
El campo español vuelve así a estar en primera línea de una crisis que combina clima extremo, abandono rural y falta de prevención, y que podría dejar cifras históricas si no cambia la tendencia en las próximas semanas.