La Vanguardia
El paisajista Javier Coves lanza una advertencia clara en plena ola de calor: regar las plantas al mediodía o al atardecer, cuando la tierra aún está caliente, es uno de los errores más graves y comunes. Según explica, no solo no ayuda, sino que puede debilitar aún más a las plantas.
El momento ideal para el riego es al amanecer, cuando las temperaturas son más bajas y el agua puede penetrar correctamente en el sustrato antes de evaporarse. Regar en horas de calor provoca un riego superficial que genera raíces débiles, situadas en las capas más expuestas, lo que reduce la resistencia de la planta.
Coves insiste en una clave fundamental: regar menos veces, pero en profundidad. Esto favorece el desarrollo de raíces profundas, capaces de soportar mejor las altas temperaturas. El problema de muchas plantas en verano, señala, no es solo el calor, sino una mala técnica de riego.
Además, elegir bien las especies es determinante. Las plantas de clima mediterráneo como romero, salvia o santolina están preparadas para soportar el sol intenso, mientras que otras como hortensias, helechos o plantas tropicales sufren mucho más en estas condiciones.
Otro error frecuente es colocar las plantas bajo el chorro del aire acondicionado o ventiladores, lo que provoca una rápida deshidratación de las hojas, incluso si la tierra está húmeda. También desaconseja trasplantar en plena ola de calor, ya que manipular las raíces con altas temperaturas puede ser letal.
Antes de irse de vacaciones, el experto recomienda tres acciones clave: riego profundo, agrupar las macetas en zonas de sombra y aplicar acolchado para conservar la humedad. Para ausencias largas, el riego por goteo es la opción más eficaz.
En definitiva, un jardín bien diseñado y adaptado al entorno debería resistir el verano sin depender de cuidados constantes. Porque, como concluye Coves, muchas veces el problema no es el calor, sino cómo cuidamos nuestras plantas.