Melitta Bentz
La historia suele contar los avances como si hubieran salido siempre de laboratorios llenos de hombres. Pero muchas tecnologías que usamos cada día tienen detrás a mujeres borradas, minimizadas o convertidas en nota al pie.
La cerveza es un buen comienzo. En Mesopotamia, la elaboración de cerveza estuvo ligada durante siglos al trabajo femenino. El National Women’s History Museum recuerda que la participación de mujeres en la producción de cerveza está documentada desde hace unos 4.000 años en Mesopotamia, donde incluso existía una diosa sumeria de la cerveza: Ninkasi.
Hedy Lamarr, actriz de Hollywood e inventora, no “inventó el wifi” tal como lo conocemos hoy, pero sí coideó una tecnología de salto de frecuencia que más tarde sería base para comunicaciones modernas como WiFi, GPS y Bluetooth. Su historia muestra cómo una mujer podía ser celebrada por su belleza mientras se ignoraba su inteligencia.
Gladys West, matemática afroamericana, tuvo un papel clave en los modelos de geodesia satelital que hicieron posible la precisión del GPS moderno. El Departamento de Defensa de Estados Unidos la reconoce como una científica naval que ayudó a desarrollar la base del sistema de posicionamiento global.
Melitta Bentz cambió las mañanas de medio mundo. En 1908 registró en Alemania su filtro de café con papel, una solución doméstica sencilla que terminó transformando la forma de preparar café.
Valerie Thomas, física y trabajadora de la NASA, patentó en 1980 el illusion transmitter, una tecnología para producir y transmitir ilusiones tridimensionales mediante espejos cóncavos.
Y Florence Lawrence, estrella del cine mudo, creó un precursor del intermitente y una señal de frenado para automóviles. MIT Lemelson la acredita como creadora del primer indicador de giro y de una señal de parada activada por freno.
No faltaban mujeres inventando. Falta refrescar la memoria un poco.