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Las adicciones tienen un rostro que la sociedad raramente quiere mirar de frente. El informe que acaba de presentar la asociación Proyecto Hombre, basado en el análisis de 4.396 personas atendidas en 28 centros de toda España, dibuja ese rostro con datos que no deberían pasar desapercibidos.
El 76,9% de las personas en tratamiento presenta ansiedad severa. El 65,7%, depresión severa. Y el 46,6% refiere ideación suicida. En el caso de las mujeres, las cifras son aún más alarmantes: el 60,4% presenta ideación suicida y el 40,8% ha intentado suicidarse a lo largo de su vida.
Estos datos confirman algo que los profesionales llevan años señalando: las adicciones y la salud mental son inseparables. No se puede tratar una sin atender la otra. Y sin embargo, el sistema de salud mental en España sigue siendo insuficiente para la demanda existente.
El informe también revela transformaciones significativas en el perfil de quienes piden ayuda. La edad media ha subido de 38,1 años en 2016 a 40,7 años en 2025. Las mujeres ya representan el 21,3% de los casos, frente al 16,2% de hace una década. Y el 30% pasa gran parte de su tiempo libre en soledad, con menos de la mitad contando con un entorno familiar sin problemas de consumo.
La cronificación es otro dato demoledor: en el caso del alcohol, transcurren de media casi 20 años entre el inicio del consumo problemático y la búsqueda de ayuda. Los problemas con el alcohol y el cannabis comienzan a aparecer entre los 16 y los 17 años.
«Las adicciones ya no pueden abordarse únicamente desde el consumo de sustancias«, advirtió la directora general Elena Presencio. «Confluyen factores relacionados con la salud mental, la vulnerabilidad social, el empleo o la familia.»
Una sociedad que no invierte en prevención temprana ni en salud mental integrada no está ahorrando recursos. Está acumulando una deuda humana que siempre termina siendo más cara.