Fuente Newtral
El Congreso rechazó este martes la iniciativa legislativa presentada por Vox para reformar la normativa electoral con el objetivo declarado de “prevenir el fraude” en el voto por correo. A las puertas de un nuevo ciclo electoral marcado por las municipales y autonómicas de 2027, y con las generales aún en el horizonte, la formación de Santiago Abascal ha vuelto a situar bajo sospecha la integridad del sistema electoral español.
La propuesta fue rechazada por la mayoría de grupos parlamentarios. Solo Vox la apoyó, mientras que el PP optó por la abstención, junto a UPN y Coalición Canaria.
No es la primera vez que el partido de Abascal cuestiona este mecanismo. En 2025 ya impulsó una reforma similar, en paralelo a otros episodios políticos que utilizó para reabrir el debate sobre la limpieza del proceso electoral de 2023.
La iniciativa planteaba modificar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) de 1985 para introducir cambios en la gestión del voto por correo. Entre ellos, la separación física de estos votos en urna distinta, un recuento independiente y la obligación de desglosar los resultados entre voto presencial y voto postal.
Según Vox, el objetivo era reforzar la “transparencia y trazabilidad” del sistema. Sin embargo, su propuesta partía de la idea de que una discrepancia entre voto presencial y voto por correo podría ser indicio de fraude, sin definir criterios objetivos para esa supuesta “proporcionalidad explicable”.
Los expertos consultados rechazan esa premisa. Javier Lorente, profesor de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos, recuerda que España figura entre los países con mayor integridad electoral en los estudios comparados y subraya que el voto por correo cuenta con múltiples garantías de seguridad.
El sistema, explica, incluye sobres cerrados y verificados, intervención de apoderados y posibilidad de impugnación en el recuento, lo que reduce de forma muy significativa cualquier riesgo de manipulación. “No hay ningún riesgo objetivo en el voto por correo en España”, señala.
Además, el experto apunta que las diferencias entre voto presencial y voto postal no implican fraude, sino perfiles de participación distintos, ya que el voto por correo suele concentrar a votantes más jóvenes, con mayor nivel educativo y mayor interés político.
Incluso en casos puntuales como el de Melilla en 2023, donde se investigaron irregularidades y compra de votos, la respuesta institucional reforzó los controles del sistema, incluida la verificación del DNI y la anulación de depósitos no válidos.
En conjunto, los especialistas advierten de que cuestionar el sistema sin pruebas puede erosionar la confianza democrática, un fenómeno que, según apuntan, forma parte de estrategias observadas en otros países para alimentar la deslegitimación institucional.
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