El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. Fuente EFE
En plena ola de calor que golpea Europa, el secretario general de la ONU, António Guterres, aprovechó la Semana de Acción Climática de Londres para presentar una hoja de ruta de siete puntos destinada a acelerar el abandono de los combustibles fósiles y avanzar hacia la independencia energética global.
El momento no podía ser más simbólico. Con temperaturas récord en toda Europa y el estrecho de Ormuz en el centro de la crisis bélica entre Irán, Israel y Estados Unidos, Guterres conectó ambas realidades con una frase directa: «Estas crisis pueden parecer separadas, pero comparten el mismo origen destructivo: los combustibles fósiles.»
Los siete puntos de su plan incluyen reducir emisiones esta misma década para alcanzar cero neto en 2050, eliminar los subsidios a nuevos proyectos fósiles, exigir transparencia ambiental a las grandes empresas de inteligencia artificial —cuyos centros de datos ya consumen más electricidad que muchos países—, garantizar que la transición genere empleo y desarrollo, reforzar la adaptación climática, movilizar financiación justa para los países del Sur y defender la ciencia frente a la desinformación.
En materia de energía limpia, los datos hablan por sí solos: desde 2010, el coste de la energía solar ha caído casi un 90% y el del almacenamiento en baterías un 95%. África concentra el 60% de los mejores recursos solares del planeta pero recibe solo el 2% de la inversión mundial en energía limpia.
«No hay embargos sobre la luz del sol ni bloqueos al viento», dijo Guterres. Ojalá los gobiernos escuchen.