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En Madridejos, la tierra habló donde durante décadas se impuso el silencio. La Asociación Manuel Azaña ha exhumado en el cementerio de San Sebastián los restos de al menos 13 republicanos fusilados el 31 de julio de 1939, cuando la Guerra Civil ya había terminado oficialmente cuatro meses antes. La propia asociación y una información de EFE difundida por varios canales memorialistas sitúan esa fecha y ese mínimo de víctimas en la fosa intervenida.
Ese dato vuelve imprescindible la denuncia central: la represión no terminó con el parte final de guerra, sino que siguió castigando a vencidos cuando ya no había frente militar, solo castigo político. En otras palabras, aquellos hombres no murieron “en la guerra”, sino bajo un régimen que siguió fusilando después de haberla ganado.
La exhumación demuestra también la memoria persiste aunque el tiempo, la desidia institucional o el revisionismo intenten vaciarla de sentido. Castilla-La Mancha Media informó del fin de los trabajos de exhumación de las víctimas, y la Asociación Manuel Azaña había anunciado previamente el inicio de los trabajos sobre la sepultura 60 del cuadro 13 de ese cementerio.
No se trata solo de arqueología. Se trata de derechos humanos, reparación y dignidad democrática. La Ley de Memoria Democrática establece que corresponde al Estado la búsqueda de personas desaparecidas durante la guerra y la dictadura, y subraya el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición.
Por eso abrir una fosa no reabre heridas: abre una verdad que nunca debió enterrarse con cal, miedo y olvido. Lo que divide no es buscar a los fusilados, sino haber normalizado durante demasiado tiempo que siguieran bajo tierra sin nombre, sin duelo y sin reconocimiento público.
Madridejos recuerda hoy lo que incomoda a quienes prefieren una memoria sin víctimas concretas: que el franquismo siguió matando incluso después de declararse la paz. Y que todavía hay familias, asociaciones y pueblos enteros haciendo el trabajo que una democracia madura debería haber asumido mucho antes.