El Salto
La epidemia de ébola que golpea el este de la República Democrática del Congo (RDC) se encuentra en su momento más crítico. Médicos Sin Fronteras (MSF) alerta de que el brote se está propagando a un ritmo alarmante y sin precedentes, mientras los equipos médicos tratan de contener una emergencia que ya supera en gravedad a episodios anteriores.
A 1 de agosto, las autoridades habían notificado más de 3.800 casos confirmados, convirtiendo este brote en el mayor registrado en el país, por encima incluso de la epidemia de 2018. En las primeras once semanas han muerto casi 1.500 personas, una cifra muy superior a la registrada en periodos equivalentes de brotes anteriores. En 2014, el devastador brote de África Occidental provocó 279 fallecimientos durante un periodo comparable.
La situación resulta especialmente preocupante porque la enfermedad continúa extendiéndose por nuevas zonas, mientras persisten graves dificultades para detectar casos, realizar pruebas, localizar contactos y garantizar atención médica. La inseguridad en el este del país dificulta además el acceso de los equipos sanitarios a algunas comunidades.
MSF reclama una respuesta internacional urgente y coordinada. Cada retraso, advierte la organización, reduce las posibilidades de controlar la epidemia y supone más vidas perdidas.