Fuente LISA News
El derecho internacional atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Nacido como respuesta a los horrores de las guerras mundiales, los genocidios y los conflictos que devastaron continentes enteros, este conjunto de normas y acuerdos representa uno de los mayores avances colectivos de la humanidad para garantizar la paz, la cooperación internacional y la dignidad humana.
Aunque imperfecto, el sistema de legalidad internacional ha permitido durante décadas resolver disputas mediante la diplomacia, los tribunales y las instituciones multilaterales, evitando que la fuerza militar se convierta en el único lenguaje entre Estados. Expertos en relaciones internacionales advierten de que cuando estas normas se debilitan, aumentan los riesgos de conflictos, inestabilidad y violaciones de los derechos humanos.
La preocupación crece ante el avance de discursos políticos que cuestionan abiertamente el papel de organismos internacionales y de los mecanismos creados para garantizar el cumplimiento de la ley. Entre ellos destaca el presidente estadounidense Donald Trump, cuyas posiciones han sido interpretadas por numerosos analistas como un desafío a los consensos construidos tras la Segunda Guerra Mundial. Junto a otros movimientos de ultraderecha, estas corrientes defienden una visión basada en la primacía de los intereses nacionales frente a los compromisos multilaterales.
Para numerosos especialistas, el debilitamiento de instituciones internacionales podría favorecer un escenario donde prevalezca la ley del más fuerte. La historia demuestra que la ausencia de reglas compartidas suele traducirse en más guerras, más sufrimiento civil y mayores dificultades para proteger a las poblaciones vulnerables. Por ello, organizaciones sociales, juristas y defensores de los derechos fundamentales insisten en la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación global.
La defensa del derecho internacional, de la justicia global, de la solidaridad entre pueblos y del respeto a los derechos humanos se presenta hoy como una cuestión estratégica para el futuro. En un mundo marcado por crisis geopolíticas, migratorias y climáticas, preservar las normas comunes no solo significa proteger tratados y tribunales: significa defender la convivencia, la seguridad colectiva, la paz mundial y la esperanza de resolver los conflictos mediante el diálogo en lugar de la violencia.