Fuente Ministerio de Defensa
El posible regreso del servicio militar en España ha vuelto al debate público en 2026, en paralelo a los cambios que ya se están produciendo en varios países europeos. Aunque la mili en España sigue suspendida desde 2001, el nuevo contexto geopolítico ha reactivado una discusión que mezcla seguridad, empleo juvenil y valores de solidaridad.
La guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Próximo han impulsado a varios Estados a reforzar sus sistemas de defensa. En este escenario, el modelo europeo evoluciona hacia fórmulas híbridas que no siempre son obligatorias, pero sí más exigentes con la ciudadanía.
El caso más llamativo es el de Alemania, que ha activado un sistema de servicio militar voluntario remunerado con requisitos previos obligatorios como registro, cuestionarios y revisiones médicas. El objetivo es reforzar la defensa europea sin volver plenamente a la mili tradicional.
Uno de los elementos que más impacto ha generado es el salario: los participantes pueden recibir alrededor de 2.600 euros mensuales, además de formación, alojamiento y manutención. Este enfoque busca atraer jóvenes mediante incentivos y reforzar habilidades como primeros auxilios, liderazgo o protección civil, vinculando el modelo a una idea de servicio público solidario.
En paralelo, el debate en España gana intensidad. Aunque el Ministerio de Defensa descarta a corto plazo el retorno de la mili, el apoyo social a algún tipo de servicio a la comunidad ha crecido hasta cerca del 40% en encuestas recientes. Aun así, expertos militares insisten en que el sistema actual, profesionalizado y técnico, no está preparado para una incorporación masiva de reclutas.
Las limitaciones son claras: falta de infraestructuras, un ejército con unos 116.000 efectivos y la necesidad de perfiles altamente especializados. Por ello, la prioridad oficial sigue siendo mejorar las condiciones del personal profesional y no reactivar el servicio obligatorio.
Mientras países como Suecia, Lituania o Letonia han recuperado o reforzado sistemas similares, España mantiene su modelo suspendido. Sin embargo, el debate sobre el servicio militar obligatorio en Europa ya no es marginal: se ha convertido en un reflejo de cómo las sociedades reinterpretan la solidaridad, la defensa común y el papel de los jóvenes en tiempos de incertidumbre global.