VOX
El grupo europeo donde está Vox tendrá que devolver 276.967 euros de fondos públicos de la Unión Europea por uso indebido. La cantidad corresponde a gastos de 2024 del grupo ultraderechista Patriots for Europe, en el que participa la formación de Santiago Abascal.
Según la auditoría del Parlamento Europeo adelantada por Politico y recogida por elDiario.es, el grupo realizó donaciones impropias, infringió normas de contratación pública y concedió contratos mediante procedimientos irregulares. Entre los gastos señalados aparecen donaciones a organizaciones locales y regionales, algo prohibido cuando el dinero europeo debe destinarse a actividad política de ámbito comunitario.
La noticia tiene una ironía difícil de esquivar. Quienes hablan todo el día de “chiringuitos”, “mamandurrias” y gasto público acaban señalados por el mal uso de fondos europeos.
No se trata solo de Vox. Patriots for Europe reúne a fuerzas como Reagrupamiento Nacional, la Liga, Fidesz y otros partidos de extrema derecha. Además, el grupo arrastra otra investigación pendiente sobre 4,3 millones de euros presuntamente usados irregularmente por su grupo predecesor, Identidad y Democracia.
La política necesita dinero público para garantizar pluralidad y participación. Pero precisamente por eso debe tener controles estrictos. El problema no es que existan fondos para grupos parlamentarios. El problema es usarlos mal mientras se construye un discurso moral contra los demás.
La ultraderecha suele venderse como limpieza frente a una política corrupta. Pero cuando toca mirar sus cuentas, aparece algo menos épico: contratos, auditorías, reintegros y dinero público mal explicado.
La honradez no se demuestra gritando contra el sistema.
Se demuestra devolviendo cada euro que no debía gastarse.