Fuente elDiario.es
Con un ejemplar de la Constitución en una mano, la diputada italiana Ouidad Bakkali cantó el Bella Ciao en el Parlamento junto a otros colegas de centroizquierda para boicotear la presentación de una iniciativa popular a favor de la «remigración», el eufemismo con el que la extrema derecha europea disfraza la expulsión masiva de migrantes y sus descendientes. «Es una propuesta racista con una visión etnonacionalista y fascista de la sociedad«, denuncia a elDiario.es la diputada del Partido Democrático, que fue suspendida cinco días de sus funciones por la protesta.
El pasado 13 de junio, el Comité Remigración y Reconquista, que aglutina a organizaciones como CasaPound o Veneto Front Skinheads, reunió a unas 4.000 personas en Roma coreando «Italia, nación, remigración» junto a saludos fascistas y consignas a favor de Mussolini. Su propuesta de ley, que ya suma más de 150.000 firmas, busca la deportación obligatoria de migrantes que cometan delitos e incluso la revocación de la ciudadanía a personas naturalizadas.
Bakkali, nacida en Agadir (Marruecos) y residente en Italia desde los dos años, pagó un precio personal por plantar cara: tras participar en una contramanifestación antifascista, recibió más de 13.700 mensajes de odio, incluidas amenazas de muerte como «fosa común para ti y tu familia» o «sabemos dónde vives». «Nunca antes había recibido comentarios racistas a tal escala, con tal nivel de violencia», denunció en el pleno del Parlamento.
El fenómeno se alimenta además del ascenso de Roberto Vannacci, exgeneral que abandonó la Liga de Salvini para fundar Futuro Nazionale, y que ya roza el 6% en las encuestas con un discurso sin filtros: reclama deportar al «80%» de los extranjeros «sin motivo ni derecho de estar entre nosotros» y llegó a afirmar que «el feminicidio no existe».
Frente a este avance, Bakkali reclama una respuesta política clara: «Un frente unido es la única opción para dar a los italianos una esperanza alternativa», insistiendo en que la inclusión sigue siendo el mejor antídoto frente al racismo institucionalizado que amenaza con marcar la próxima campaña electoral italiana.