Miles de personas recorrieron este sábado el centro de Lisboa, entre Cais do Sodré y la plaza del Rossio, en una marcha contra la pérdida de poder adquisitivo convocada por la CGTP, la principal central sindical de Portugal. También hubo concentraciones en Oporto, Coimbra, Funchal y Faro.
Su secretario general, Tiago Oliveira, reclamó una subida general de salarios del 15 %, con un mínimo de 150 euros al mes, un salario mínimo nacional de 1.100 euros, mejores pensiones y más recursos para la sanidad pública y la Seguridad Social. Criticó además el proyecto de Presupuestos de 2027, que se tramita en el Parlamento, porque, a su juicio, perjudica a los trabajadores y favorece a los grandes grupos económicos. La protesta se dirigió al Gobierno de Luís Montenegro.
En el Rossio se celebró una segunda concentración, organizada por los movimientos por la vivienda. Sus participantes empezaron a montar tiendas de campaña en solidaridad con las acampadas de Oporto y anunciaron que permanecerán en la plaza hasta que las autoridades los desalojen. Oliveira, líder de la CGTP, expresó su apoyo y vinculó la dificultad para pagar el alquiler con la insuficiencia de los salarios.
La tensión viene de Oporto. A comienzos de semana, la policía desalojó una acampada por la vivienda en la plaza de D. João I. Los organizadores aseguran que hubo decenas de heridos, dos de ellos de gravedad, y la Inspección General de la Administración Interna investiga la actuación policial.
La CGTP ha convocado ya una nueva manifestación para el 24 de noviembre, frente al Parlamento, el día en que se espera la votación final de las cuentas del próximo año.





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