Martes, 15 de septiembre de 2026
Internacional · Política

Milei lleva a Colombia el libreto de Trump y Netanyahu: una ultraderecha que entrega Sudamérica al mercado

Javier Milei volvió a recorrer Sudamérica, esta vez hasta Cali, para asistir a la posesión de Abelardo de la Espriella, “El Tigre”, nuevo presidente de Colombia. No fue una visita políticamente neutra: el argentino llegó como uno de los rostros de una derecha regional cada vez más coordinada alrededor de Donald Trump.

Trump dio a De la Espriella su “respaldo completo y total” durante la campaña. El colombiano respondió prometiendo incorporarse al llamado Escudo de las Américas, la alianza impulsada desde Washington. También ha situado entre sus prioridades recomponer la relación estratégica y militar con Israel.

Milei lleva meses construyendo ese mismo puente. Argentina e Israel lanzaron en abril los Acuerdos de Isaac, concebidos por Milei junto al Gobierno de Benjamin Netanyahu e inspirados, según la propia Cancillería argentina, en la visión de Trump. El proyecto busca sumar a otros países del hemisferio y ampliar la cooperación política, de seguridad, tecnológica, comercial y de apertura económica.

Sus partidarios presentan esta red como cooperación entre gobiernos conservadores, defensa de la seguridad y promoción de la inversión privada. Desde una mirada crítica, aparece otra lectura: un bloque que identifica “libertad” con mercado, reduce la autonomía regional y vuelve a colocar a Washington como centro político de Sudamérica.

En ese tablero, Milei parece cómodo ejerciendo de adelantado: respaldando a Bolsonaro en Brasil, abrazando a De la Espriella en Colombia y reivindicando una “unión moral, espiritual y política” con el Israel de Netanyahu.

Su aspecto en Cali también provocó comentarios en redes. Algunos usuarios hablaron de palidez, maquillaje, sudor o de su dentadura. Las imágenes no permiten diagnosticar su salud ni afirmar problemas de higiene, y convertir un primer plano en parte médico sería irresponsable. La cuestión relevante no estaba en su rostro, sino detrás de él: el mapa político que estaba ayudando a dibujar.

Las patrias pueden cambiar de gobierno. Lo peligroso es que terminen administradas como sucursales.

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