Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Nacional · Sociedad

Las trabajadoras de limpieza de los colegios de Santiago repiten huelga: diez paros por el contrato ‘más precario’ de la ciudad

a woman standing in a kitchen holding a broom

Pexels

El curso escolar en Santiago de Compostela arranca con las aulas limpias pero con sus trabajadoras en pie de guerra. Las empleadas de Lacera, la empresa concesionaria de limpieza y conserjería de los centros públicos compostelanos, han convocado diez jornadas de huelga repartidas entre el 14 y el 25 de septiembre para exigir lo que llevan meses reclamando sin respuesta: una mejora real de sus condiciones laborales.

No es la primera vez que salen a la calle. Ya pararon tres días en junio, al final del curso pasado, y durante el verano mantuvieron un proceso de negociación en el que, según denuncia el sindicato CIG, la empresa llegó a comprometerse de forma tácita a mejorar los horarios. El compromiso, sin embargo, se quedó en papel mojado: Lacera ha comunicado ahora a las trabajadoras que no aplicará ese acuerdo ni negociará el resto de mejoras del convenio.

El representante de la CIG, Paulo Rubido, no se anda con rodeos al describir la situación: es «clarísimamente el contrato más precario» de todos los que gestiona el Concello de Santiago, y se desarrolla en una «situación anómala» que el propio Ayuntamiento no ha sabido corregir. El dato lo resume bien: este curso, las trabajadoras de los colegios tienen un horario de 39 horas semanales, frente a las 37,5 horas del resto de contratos municipales de limpieza.

Lo llamativo es que el dinero no ha sido el problema. El Concello casi triplicó la dotación presupuestaria de este contrato, pero ese incremento no se ha traducido en ninguna mejora para quien friega los pasillos y vigila los patios cada día. El beneficio se quedó, según denuncia el sindicato, del lado de la empresa adjudicataria.

La concejala de Educación, Míriam Louzao, reconoce el derecho de las trabajadoras a la huelga, pero sostiene que sus demandas quedan fuera de lo recogido en los pliegos del contrato — una forma elegante de decir que el problema no es suyo. Mientras el gobierno municipal negocia entre bambalinas para que el paro «no llegue a ser efectivo», son las mismas mujeres que sostienen la limpieza de los colegios quienes, una vez más, tienen que parar para que alguien las escuche.

Comentarios (0)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te recomendamos