Fuente EFE
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afronta un intenso debate internacional después de que se revelaran los planes del organismo para privatizar parcialmente la gestión comercial de la Copa del Mundo, una propuesta que abriría la puerta a inversores privados y otorgaría acciones a las federaciones nacionales.
Según el plan filtrado por el diario británico The Times, la FIFA prevé crear una entidad subsidiaria, la FIFA Forward Enterprise, que concentraría todos los derechos comerciales del organismo: retransmisiones, patrocinios, venta de entradas y licencias.
El proyecto calcula una valoración inicial de activos de 20.000 millones de dólares con el objetivo de captar unos 4.000 millones, mientras que alrededor del 30% del capital accionarial se vendería a inversores privados encabezados por el fondo Thrive Capital, del hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
Según los informes consultados por The Times, Infantino podría convertirse en consejero delegado de la nueva entidad tras finalizar su mandato en la FIFA en 2031, con una retribución comparable a la del comisionado de la NFL, unos 64 millones de dólares anuales.
La UEFA ha reaccionado con dureza y ha advertido de que la iniciativa traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar, al considerar que el alma y la gobernanza del deporte no son activos con los que se pueda comerciar.
Varios políticos europeos, entre ellos el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, y distintos eurodiputados, han sumado sus críticas al proyecto, mientras el congresista demócrata estadounidense Jamie Raskin ha calificado a la FIFA de tinglado corrupto.
La FIFA y su presidente han defendido el proyecto como una estrategia de democratización del fútbol mundial y aseguran que permitirá destinar más de 10.000 millones de dólares adicionales al desarrollo del deporte en los más de 150 países que dependen de su apoyo financiero.