Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Internacional · Economía

Si nos convencen de que la IA va a sustituirnos, quizá terminemos aceptando cualquier trabajo

Imagen generada con IA.

Hay una diferencia enorme entre prepararnos para que la inteligencia artificial transforme el empleo y repetir constantemente que millones sobrarán mañana.

El segundo relato puede tener consecuencias incluso antes de que desaparezca un solo puesto.

El miedo también negocia.

Un estudio publicado en American Economic Journal: Macroeconomics concluye que la amenaza de automatización puede debilitar el poder negociador de los trabajadores frente a las empresas. Cuando existe la sensación de que una máquina podría reemplazarte, exigir mejores salarios o condiciones resulta más difícil.

La OCDE lleva tiempo señalando algo parecido desde otro ángulo: cuando una persona tiene pocas alternativas laborales, aumenta el poder empresarial para determinar salarios y condiciones. Poder decir “no” también forma parte de la libertad de un trabajador.

Por eso el apocalipsis laboral puede convertirse en una profecía extraña.

No porque la IA necesariamente destruya todos los empleos, sino porque el miedo a quedarse fuera puede empujar a una persona a aceptar jornadas peores, salarios menores o trabajos que no encajan con sus capacidades.

La OIT advierte además de que la IA ya puede utilizarse para intensificar ritmos, aumentar vigilancia y reducir autonomía laboral.

La calidad importa.

Singapur reconoce incluso este problema en su sistema de apoyo a desempleados: su Ministerio de Trabajo explica que la ayuda temporal busca precisamente evitar que alguien tenga que correr hacia “el primer trabajo disponible” aunque no sea adecuado.

Quizá por eso deberíamos dejar de preguntar únicamente:

“¿Habrá trabajo?”

Y empezar a preguntar también:

¿qué trabajo aceptaremos si creemos que cualquier alternativa es peor?

Una transición tecnológica justa no consiste solo en conservar estadísticas de empleo.

Consiste en que nadie tenga que agradecer cualquier condición simplemente porque le dijeron que una máquina estaba esperando detrás de la puerta.

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