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Europa del Este se ha convertido en un laboratorio político donde el nacionalismo excluyente intenta venderse como defensa del pueblo. Pero, cuando se mira de cerca, muchas veces deja lo contrario: menos derechos, menos servicios públicos y más poder para élites cercanas al gobierno.
Hungría fue durante años el gran símbolo de esa “democracia iliberal”. Viktor Orbán cayó en abril de 2026 tras 16 años en el poder, pero dejó un país marcado por ataques a derechos LGTBIQ+, presión sobre medios, clientelismo y una economía tensionada. Reuters informó de que el primer Orgullo de Budapest tras su derrota reunió a miles de personas y abrió un clima más libre después de años de restricciones.
El problema no terminó con Orbán. Su modelo inspiró a otros. En República Checa, Andrej Babiš volvió al poder con un gobierno euroescéptico y tensiones con la presidencia por el papel del país en la OTAN y la ayuda a Ucrania. Reuters recogió el choque entre Babiš y el presidente Petr Pavel por quién debía liderar la delegación checa en la cumbre de la OTAN.
En Croacia, el Gobierno de Andrej Plenković incorporó al Movimiento de la Patria, un partido nacionalista y antimigración, dentro de la coalición. Euractiv señaló que esa alianza llevó a la ultraderecha al Ejecutivo croata tras unas elecciones sin mayoría clara.
Bulgaria también muestra señales preocupantes. El partido Revival ha sido descrito como ultranacionalista, prorruso, anti-UE, anti-OTAN y con retórica anti-LGTBIQ+. Además, impulsó la ley que prohibió la llamada “propaganda LGTB” en escuelas.
La receta se repite: señalar migrantes, feministas, ecologistas o minorías mientras se debilita lo común. El odio sirve como cortina. Detrás llegan recortes, privatización encubierta, precariedad y beneficios para quienes ya tienen poder.
La ultraderecha no solo ataca libertades. También rompe solidaridad. Convierte al vecino vulnerable en sospechoso y al millonario en patriota.
Europa del Este deja una advertencia clara: cuando la nación se usa para excluir, la democracia se vuelve más pequeña y los pobres quedan más solos.