Fuente EFE
El Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá, terminó con España levantando su segunda estrella tras vencer a Argentina en la final celebrada en el MetLife Stadium. Pero más allá del resultado deportivo, el torneo deja un balance económico con nombres propios: España y la FIFA aparecen como los grandes ganadores de una cita que prometía transformar la economía de tres países.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, había proyectado un impacto económico global de 80.000 millones de dólares para este Mundial, una cifra que equivaldría al efecto combinado de 104 Super Bowls. Infantino llegó a calificar el torneo como «el evento más increíble de la historia de la humanidad», en línea con el discurso habitual de la organización antes de cada gran cita. España, además de coronarse campeona, ya prepara su participación como sede del Mundial de 2030, lo que refuerza su posición como uno de los actores que más partido saca al calendario futbolístico internacional.
Sin embargo, la gran pregunta que sobrevuela el torneo es si esa promesa de impacto económico se tradujo realmente en beneficios para los países anfitriones. Estados Unidos, México y Canadá esperaban un notable impulso del turismo y del consumo asociado a los partidos, hoteles y desplazamientos de aficionados durante las semanas de competición. Analistas económicos han empezado a revisar si las cifras reales de gasto y ocupación hotelera estuvieron a la altura de las expectativas generadas por la organización antes del inicio del campeonato.
El debate sobre el legado económico de los grandes eventos deportivos no es nuevo. Ediciones anteriores de Mundiales y Juegos Olímpicos también prometieron beneficios millonarios que después resultaron difíciles de verificar en las cuentas públicas de las ciudades anfitrionas. Mientras la FIFA celebra los datos globales del torneo y España disfruta de su segundo título mundial, la discusión sobre quién gana realmente con estos macroeventos sigue abierta entre economistas y organismos de control del gasto público.