EFE
España suma 32 mujeres asesinadas por violencia de género en 2026, una cifra que, aunque inferior a la de algunos años anteriores, mantiene la alarma social y evidencia la persistencia de un problema estructural. Los datos, procedentes de fuentes oficiales, reflejan además una preocupante tendencia: el incremento del uso de armas en varios de los crímenes recientes.
Según los primeros análisis, una parte significativa de los casos ha estado vinculada al empleo de armas blancas y, en menor medida, de armas de fuego, lo que eleva la letalidad de las agresiones y reduce las posibilidades de intervención. Expertos en violencia machista advierten de que este factor complica la prevención y obliga a reforzar los protocolos de protección.
El perfil de las víctimas sigue siendo diverso, aunque predominan mujeres que mantenían o habían mantenido una relación sentimental con su agresor. En varios de los asesinatos registrados este año existían denuncias previas, lo que vuelve a poner el foco en la eficacia de los sistemas de seguimiento y en la necesidad de mejorar la coordinación institucional.
Desde el ámbito judicial y policial se insiste en la importancia de intensificar las medidas de control sobre agresores, especialmente en aquellos casos considerados de alto riesgo. Asimismo, se subraya la necesidad de limitar el acceso a instrumentos peligrosos en contextos de violencia doméstica.