En Gaza, una cometa ya no es necesariamente solo una cometa.
Organizaciones comunitarias que gestionan refugios y campamentos han pedido a las familias que impidan a sus hijos volarlas después de que Israel amenazara con responder militarmente si reaparecen las cometas incendiarias utilizadas en 2018.
El detalle decisivo está aquí:
las cometas vistas recientemente cerca de la frontera no llevaban material incendiario, según Reuters. Aun así, provocaron alarma en comunidades israelíes fronterizas, marcadas tanto por los incendios de 2018 como por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Benjamin Netanyahu advirtió a Hamás de consecuencias graves y amenazó con ataques selectivos contra quienes empleen cometas u otros dispositivos aéreos como armas.
Las autoridades de Gaza niegan que exista una nueva campaña incendiaria.
Un juguete con historia
La cometa tiene una historia especialmente visible entre los niños gazatíes.
En 2011, 12.350 menores consiguieron el récord Guinness de cometas volando simultáneamente durante unos juegos de verano organizados por UNRWA.
Quince años después, comités comunitarios explican que están intentando impedir que los niños las vuelen no porque quieran limitar sus juegos, sino porque temen que puedan ser confundidos con una amenaza.
El organismo internacional que supervisa el alto el fuego ha trasladado las preocupaciones israelíes, pero también ha señalado que cualquier actuación militar debe responder estrictamente a amenazas reales.
La guerra ya había reducido enormemente los lugares donde puede jugar un niño en Gaza.
Ahora también ha cambiado lo que puede significar mirar al cielo sujetando un hilo.





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