El fenómeno de El Niño, que está alcanzando una intensidad extraordinaria en el Pacífico, amenaza con añadir más presión a un sistema climático que ya está marcado por temperaturas récord y episodios meteorológicos extremos. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido de que las aguas del Pacífico central podrían alcanzar anomalías de hasta 3,8 grados entre noviembre y enero, unos valores sin precedentes en los registros de las últimas décadas.
En este contexto, Jordi Solé, investigador del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, reclama que España se prepare para un escenario climático diferente. «El clima que recordamos es clima del pasado y ya no volverá», señala el científico, que considera necesario adaptar las infraestructuras y la planificación a fenómenos más intensos y recurrentes.
Solé pone como ejemplo la situación de Cataluña, donde más de 600 científicos han reclamado medidas de prevención ante el riesgo de inundaciones. El investigador destaca especialmente la vulnerabilidad del área metropolitana de Barcelona y plantea revisar los sistemas de evacuación de agua y las infraestructuras de transporte.
La advertencia llega después de las lluvias torrenciales registradas en Cataluña a comienzos de octubre, un episodio que dejó tres muertos, cientos de rescates y graves daños materiales. Un estudio preliminar de Aemet y el CSIC apunta además a que las elevadas temperaturas del Mediterráneo pudieron favorecer una ciclogénesis con características tropicales.
Aunque El Niño es un fenómeno natural y no está causado por el cambio climático, el calentamiento global puede intensificar sus efectos al desarrollarse sobre un planeta con temperaturas más elevadas.
El reto, según los expertos, no consiste únicamente en reducir las emisiones, sino también en adaptar ciudades, infraestructuras y sistemas de emergencia al clima que viene.





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