Fotograma del Trailer Sucia.
«¿Por qué no hiciste nada?» Es una de las preguntas que persiguen a muchas víctimas de violencia sexual, desplazando la mirada hacia la reacción de quien sufre la agresión en lugar de hacia quien la ejerce. A esa pregunta responde Sucia, el documental con el que la actriz Bàrbara Mestanza ha transformado su propia experiencia en una película rodada durante seis años, mientras avanzaba un proceso judicial que todavía sigue abierto.
Codirigida junto a Marc Pujolar, la película nació sin presupuesto, grabada con los medios que sus autores tenían a mano y aprovechando el tiempo libre que les dejaban sus trabajos. Lejos de las grandes productoras y los rodajes de gran presupuesto, Sucia es el resultado de años de paciencia, dolor convertido en relato y una determinación difícil de imaginar: contar la propia historia mientras esta seguía ocurriendo delante de la cámara.
El reconocimiento no tardó en llegar. Tras alzarse con el Gran Premio del Jurado de la Competición Internacional del Sheffield DocFest, se abrió para sus autores una posibilidad tan inesperada como ambiciosa: emprender la carrera hacia los Oscar. Ahora, el documental recala en Mallorca en plena búsqueda de apoyos para seguir su camino hacia los premios de la Academia, antes de su estreno en cines previsto para el 20 de noviembre.
Historias como la de Sucia importan porque desplazan el peso de la pregunta: ya no es «por qué no hiciste nada», sino por qué la sociedad tarda tanto en escuchar. Convertir un proceso judicial abierto en materia prima de un documental es también un acto político: reivindica el derecho de las víctimas a contar su propia historia, en sus propios términos, sin esperar a que otros lo hagan por ellas.