Fuente NBC
El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa agravándose y ya supera los 782 casos confirmados, con un total de 181 muertes, lo que eleva la tasa de letalidad al 23,1%, según los datos actualizados a 13 de junio difundidos por las autoridades sanitarias del país.
La situación epidemiológica refleja una expansión sostenida del virus, que en apenas 24 horas ha sumado 72 nuevos contagios y 32 fallecimientos, confirmando la persistencia de una transmisión activa en varias regiones del este del país. El brote afecta ya a 31 zonas sanitarias, distribuidas entre las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, siendo Ituri la más golpeada con 20 áreas afectadas.
El avance del virus ha puesto en alerta a los sistemas de salud pública internacional, que mantienen reforzadas las labores de vigilancia epidemiológica, aislamiento de casos y rastreo de contactos en un intento por frenar la propagación.
En paralelo, la presión hospitalaria sigue creciendo: 359 pacientes permanecen en aislamiento o ingresados, mientras que las altas médicas ascienden a 56 tras registrarse nuevas recuperaciones. Aunque estos datos muestran avances en la atención sanitaria, el sistema sigue operando bajo una fuerte tensión asistencial.
Uno de los principales retos sigue siendo el rastreo de contactos, una herramienta clave para cortar las cadenas de transmisión del virus del ébola. Actualmente, solo el 56,5% de los contactos identificados están siendo monitorizados, una cifra insuficiente para contener eficazmente el brote.
Las dificultades logísticas, el acceso limitado a algunas comunidades y la inestabilidad en determinadas zonas explican parte de esta brecha en la vigilancia. Este patrón se repite en anteriores crisis sanitarias en el este de la RDC, donde la compleja situación de seguridad ha dificultado las intervenciones sobre el terreno.