EFE
El cambio climático está reforzando de forma clara las condiciones atmosféricas que favorecen los incendios forestales en España. Diversos estudios científicos coinciden en que el aumento de temperaturas, la sequedad del aire y la reducción de la humedad del suelo crean un escenario cada vez más propicio para grandes fuegos.
Según investigaciones recientes, las condiciones de calor, sequía y viento que impulsan los incendios son hoy hasta 40 veces más probables que en un clima sin calentamiento global, además de haber ganado intensidad en torno a un 30 %. Esto no significa que el cambio climático origine directamente el fuego, pero sí que acelera su propagación y multiplica su capacidad destructiva.
A nivel global, el número de días con riesgo extremo de incendios ha aumentado de forma notable en las últimas décadas, con un crecimiento cercano al 65 % respecto a 1980. En España, esta tendencia se traduce en veranos más largos, secos y con episodios meteorológicos cada vez más extremos.
El reto pasa por combinar políticas climáticas, gestión forestal y prevención para reducir el impacto de unos incendios cada vez más intensos y frecuentes.