Fuente Archivo El Solidario
Hay disciplinas deportivas que se miden en segundos o en goles, pero hay otras —como el skate— que se miden en caídas y en la capacidad de volverse a poner en pie. En un mundo acostumbrado a la inmediatez y a los éxitos sin fisuras, historias como la de Naia Laso nos recuerdan de qué está hecha la verdadera madurez deportiva: de perseverancia, fortaleza mental y una pasión inquebrantable.
A sus 17 años, la rider de Bermeo ya sabe lo que es hacer historia. Campeona de España con solo 12 años, quinta del mundo a los 14 y la deportista más joven de la delegación española en los Juegos Olímpicos de París 2024, Naia es hoy una de las grandes promesas de nuestro país y un referente indiscutible de la cultura urbana sobre ruedas.
La mente como el verdadero motor
En una reciente entrevista concedida durante el evento de deportes urbanos GRAVITEO, Naia dejaba una reflexión que define a la perfección la exigencia de su disciplina: «La mentalidad es importante porque la motivación en el skate es fundamental. Lo mental es importante y también el tema de los miedos, porque cansa mucho fallar y volver a levantarse».
Detrás de cada truco ejecutado con fluidez en una rampa hay meses de frustración digerida, rozaduras y caídas. En París 2024, tras haber superado previamente una fractura de clavícula, tuvo que competir lastrada por una dolorosa lesión en la espalda. Aun así, lejos de rendirse, completó su participación con la dignidad de quien sabe que estar ahí ya era una gran victoria. Ese espíritu de lucha representa exactamente los valores que dignifican al deporte.
Más que un pasatiempo: cultura, disciplina y comunidad
El recorrido de Naia también visibiliza el cambio de paradigma alrededor de los deportes urbanos. Lo que para ella empezó como un juego familiar en su pueblo con el longboard de su padre, se ha transformado en un entrenamiento riguroso que hoy compagina con sus estudios.
La inclusión del skate en el programa olímpico y la celebración de festivales comunitarios han ayudado a derribar prejuicios, demostrando que las disciplinas de calle son auténticas escuelas de hábitos saludables, compañerismo y superación personal.
Mirando al horizonte: Los Ángeles 2028
Con la vista puesta en el nuevo ciclo olímpico que culminará en Los Ángeles 2028, Naia afronta el futuro con los pies en la tabla y la mente clara. Su objetivo no es solo ganar medallas, sino seguir evolucionando, disfrutando del camino y motivando a nuevas generaciones de jóvenes que ven en el skate un espacio de libertad y expresión.
Desde El Solidario, nos apasiona dar voz a deportistas como Naia Laso: jóvenes que entienden el deporte no como una carrera hacia la fama, sino como un proceso de autoconocimiento, resiliencia y pasión. Estaremos muy atentos a cada uno de sus pasos hacia Los Ángeles.