Hacer la compra sigue siendo uno de los mayores quebraderos de cabeza para los hogares españoles. Desde diciembre de 2021, los precios de los alimentos han aumentado un 31,8%, frente al 20,7% que han crecido los salarios, según los datos recogidos por La Información. La diferencia, de 11,1 puntos, explica por qué llenar la cesta resulta cada vez más caro pese a que la inflación alimentaria se ha moderado.
Algunos productos han subido incluso más que la media. Los zumos acumulan un encarecimiento del 56,1%; el azúcar, la confitería y los postres, del 46,2%; el café, del 40,6%; los lácteos, del 37,8%; las frutas, del 35,7%, y las hortalizas, del 33,7%.
El impacto es especialmente visible porque la alimentación representa alrededor del 16% del gasto de una familia media y los consumidores comprueban sus precios semanalmente. En septiembre, los alimentos subieron un 2,7% interanual, menos que el IPC general, que alcanzó el 4,9%.
La pérdida de poder adquisitivo también ha cambiado los hábitos de consumo. Según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, el gasto real en alimentos seguía un 11,5% por debajo del nivel de 2021. El recorte afecta especialmente al pescado, con una caída del 20%, y al café, con un 19%.





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