La izquierda canaria concurrirá unida a las elecciones generales del 29 de noviembre. Nueva Canarias-Bloque Canarista, Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar acordaron el jueves 15 de octubre presentarse con una única papeleta, bajo el nombre de Unidad del Pueblo Canario (UPC), que remite a las siglas históricas Unión del Pueblo Canario. El nombre debía registrarse este viernes, último día del plazo.
El acuerdo llega después de que NC, IU y Sumar barajaran concurrir sin Podemos, bajo el nombre Nueva Canarias-Frente Amplio, y de que se definiera un reparto previo de cabezas de lista: Nueva Canarias por Las Palmas y Movimiento Sumar por Santa Cruz de Tenerife. Con la entrada de Podemos, los nombres aún no se han anunciado; las fuerzas dicen que se conocerán en los próximos días.
El programa común se apoya en tres ejes: la defensa de los intereses de Canarias, el derecho a la vivienda y la defensa de los servicios públicos. No se han publicado, sin embargo, sondeos ni el número de escaños que se disputan en las islas, por lo que el alcance electoral del pacto es todavía una incógnita.
Se produce en un clima de negociaciones por todo el país. La media de las encuestas sitúa a PP y Vox 15 puntos por encima del bloque progresista, mientras Podemos y Frente Amplio mantienen su pulso estatal, y en Aragón la CHA y Frente Amplio han acordado concurrir juntos y seguir hablando con Podemos.
Para los votantes, la unidad no es un trámite: significa que su voto no se reparte entre siglas que, juntas, tienen más opciones de representación. En unas islas donde la vivienda es uno de los ejes del pacto, una papeleta común también es una forma de decir que las diferencias de partido no pueden tapar las urgencias sociales.
La unión no garantiza votos, pero la división casi siempre los desperdicia. Lo difícil empieza ahora: convertir un acuerdo de siglas en una respuesta creíble a quienes no llegan a fin de mes.





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