Dos mujeres afiliadas al PP han denunciado en los tribunales al alcalde de Algeciras (Cádiz), José Ignacio Landaluce, por presunto acoso sexual, según elDiario.es. Se trata de denuncias aún sin juzgar, y el alcalde insiste en su inocencia.
La primera recoge dos episodios que se sitúan en 2020 y 2021, uno en un consultorio médico y otro en el despacho municipal de la denunciante. La segunda se refiere a un presunto episodio del 10 de julio de 2026 en el despacho de la Alcaldía, donde, según la denunciante, el alcalde le tocó los senos con el pretexto de examinarle un lunar. Una de ellas tiene un cargo de confianza vinculado al Ayuntamiento y había pedido amparo a la dirección del PP sin recibir respuesta.
El PP, con el respaldo de Vox, ha firmado una moción de censura en Algeciras, que apoyan los concejales socialistas sin firmarla. Se votará el 29 de octubre y el candidato para sustituir al alcalde es Jacinto Muñoz.
Doce de los quince concejales del PP en el gobierno local renunciaron a sus responsabilidades ejecutivas, aunque conservan sus actas, tras un ultimátum de la dirección provincial. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, anunció desde Bruselas que su partido impulsaría la moción. Landaluce, que gobierna Algeciras, ciudad de unos 125.000 habitantes, desde hace unos 15 años, admite que la moción está perdida pero se niega a dimitir y asegura que no ha recibido ningún documento.
Hay antecedentes que matizan el cuadro. En diciembre de 2025 el PSOE presentó ante la Fiscalía del Supremo una denuncia que no suscribían las afectadas, y fue archivada en enero por falta de indicios. El portavoz del PP en el Parlamento andaluz, Toni Martín, la había calificado de «cortina de humo». La izquierda reprocha a Moreno su silencio y le acusa de complicidad.
La presunción de inocencia rige, y serán los tribunales quienes determinen si hubo delito. Pero hay una pregunta que no necesita sentencia: ¿qué habría pasado si la primera petición de amparo dentro del partido hubiera tenido respuesta?
Las denuncias de las mujeres no deberían esperar a que se vuelvan políticamente rentables ni a que haya una moción de censura a la vista. Un partido que, como en Algeciras, actúa solo cuando el escándalo amenaza su bastión demuestra que lo que protege es el poder, no a quien denuncia.





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