Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Internacional · Sostenibilidad

¿Podemos fabricar el acero de la transición sin arrastrar las emisiones del pasado?

Imagen generada con IA.

Necesitamos acero para construir viviendas.

Puentes.

Trenes.

Torres eléctricas.

E incluso aerogeneradores.

Pero producirlo continúa siendo una de las actividades industriales más difíciles de descarbonizar.

China acaba de poner en marcha una nueva prueba.

Shougang y la minera Rio Tinto han construido una instalación de captura de carbono conectada a los gases de un alto horno en la planta siderúrgica de Jingtang.

El sistema puede procesar hasta 3.000 metros cúbicos de gas por hora y está diseñado para capturar como máximo unas 10.000 toneladas de CO₂ al año.

Es una instalación de prueba a escala industrial.

No una fábrica de acero “sin emisiones”.

Esa diferencia importa.

La captura de carbono puede reducir parte del CO₂ que sale de determinadas instalaciones existentes, pero no elimina automáticamente todas las emisiones del proceso ni sustituye otras transformaciones necesarias en la siderurgia.

El objetivo del ensayo es comprobar si la tecnología puede funcionar a una escala suficiente como para ser utilizada en procesos industriales reales.

La transición energética tiene una paradoja:

para construir millones de paneles, redes, trenes y aerogeneradores necesitamos enormes cantidades de materiales cuya fabricación todavía contamina.

No podemos resolverla simplemente cerrando fábricas en un país para producir lo mismo en otro.

Porque las emisiones cambian de dirección en el mapa, pero siguen llegando a la misma atmósfera.

El reto consiste en fabricar los materiales que necesitamos para transformar la economía mientras reducimos de verdad su huella.

El acero del futuro también tendrá que formar parte de la transición.

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