Jueves, 24 de septiembre de 2026
Internacional · Economía

Merz defiende recortes en sanidad, pensiones y empleo en Alemania pese a la debacle electoral de su partido

El canciller de Alemania, Friedrich Merz. DPA/Europa Press

El canciller alemán Friedrich Merz ha defendido esta semana su plan de recortes en sanidad, pensiones y prestaciones por desempleo como la única vía para sacar a Alemania del estancamiento económico, apenas unos días después de que su partido, la CDU, sufriera un severo revés electoral en dos regiones del este del país. «No podemos aplazar las decisiones. Hay que acometer reformas», ha insistido el canciller, en un mensaje dirigido tanto a su electorado como a sus socios de coalición.

El plan afecta a tres pilares del Estado de bienestar alemán. En sanidad, el Gobierno busca contener el gasto con medidas que podrían encarecer los medicamentos y limitar ciertas coberturas del seguro familiar, trasladando parte del coste a los hogares. En pensiones, propone elevar gradualmente la edad de jubilación e introducir un componente de capitalización basado en los mercados financieros. En prestaciones sociales, plantea sustituir el actual Bürgergeld, el subsidio de desempleo, por un sistema con condiciones de búsqueda de empleo más estrictas y mecanismos reforzados de control y sanción.

La ofensiva reformista llega en el peor momento político para Merz. La CDU cosechó resultados calificados de desastrosos en las elecciones regionales de septiembre: no logró representación parlamentaria en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, algo sin precedentes para el partido, y perdió ocho puntos porcentuales en Berlín respecto a 2023. Sus socios socialdemócratas de coalición ya han avisado de que las reformas necesitarán ajustes ante el creciente descontento social.

El Gobierno alemán justifica la urgencia con el deterioro de la economía: el fin del gas ruso ha disparado los costes energéticos, la competencia china presiona a sectores clave y la desindustrialización golpea con fuerza a la automoción y la maquinaria, dos pilares tradicionales de la economía alemana.

Pero el recorte del Estado de bienestar como respuesta a una crisis económica no es una fórmula neutra: traslada el coste del ajuste a quienes más dependen de la sanidad pública, las pensiones y las prestaciones por desempleo, mientras la fractura política crece. Alemania, motor económico de Europa durante décadas, se enfrenta ahora a la pregunta de quién paga realmente el precio de su desaceleración.

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