La iniciativa de la Asociación para la Promoción del Empleo y la Cohesión Social “Creativa” apuesta por integrar actividad física adaptada, gestión emocional y socialización para mejorar el bienestar de las personas mayores en entornos rurales.
El envejecimiento de la población plantea nuevos retos sociales relacionados no solo con la salud física, sino también con el bienestar emocional, la participación social y la prevención de situaciones de soledad no deseada. En este contexto nace Tibicena: Gestión emocional a través del movimiento, un proyecto impulsado por la Asociación para la Promoción del Empleo y la Cohesión Social “Creativa” que busca promover un envejecimiento activo y saludable entre las personas mayores, especialmente en los entornos rurales del norte de Tenerife.
La propuesta parte de una idea sencilla, pero con un importante potencial transformador: el movimiento puede convertirse también en una vía para reconocer, expresar y gestionar las emociones. Por ello, Tibicena plantea una intervención que combina actividad física adaptada, gestión emocional y espacios de encuentro, entendiendo el bienestar de las personas desde una perspectiva integral.
El proyecto está dirigido principalmente a personas mayores de 60 años residentes en el norte de Tenerife, prestando especial atención a aquellas que puedan encontrarse en situaciones de aislamiento social, viudedad o con una red de apoyo familiar reducida. Aunque se priorizan las zonas rurales, la iniciativa contempla también la participación de personas y espacios de otros puntos del norte de la isla.
Mucho más que actividad física
Los talleres combinan ejercicios suaves, movilidad, estiramientos, respiración consciente y actividades lúdicas con dinámicas orientadas al reconocimiento y expresión de las emociones. De esta manera, las personas participantes pueden explorar cuestiones como la forma en que las emociones se manifiestan físicamente, aprender a reconocerlas y encontrar nuevas formas de expresarlas a través del movimiento.
A esta dimensión física y emocional se suma una tercera pieza fundamental: la socialización. Las sesiones pretenden convertirse en espacios seguros de encuentro, diálogo y escucha, donde las personas mayores puedan compartir experiencias, establecer nuevas relaciones y sentirse parte de un grupo.
Esta dimensión cobra especial importancia en los entornos rurales, donde determinadas circunstancias como la pérdida de vínculos, la jubilación, la viudedad o la reducción de las redes sociales pueden incrementar el riesgo de aislamiento. Crear espacios comunitarios de participación puede contribuir así a prevenir situaciones de soledad no deseada y a reforzar las redes de apoyo.
La importancia de crear comunidad
Tibicena también apuesta por una perspectiva comunitaria e intergeneracional. El proyecto contempla la realización de encuentros en los que puedan participar personas de diferentes edades, especialmente jóvenes y personas mayores, generando espacios para compartir experiencias, conocimientos y aprendizajes.
El intercambio entre generaciones puede contribuir a combatir estereotipos relacionados con la edad y, al mismo tiempo, reforzar el sentimiento de pertenencia a la comunidad. Las personas mayores no son entendidas únicamente como receptoras de una intervención, sino como agentes activos capaces de aportar conocimientos, experiencias y valores al conjunto de la sociedad.
Además de las actividades grupales, el proyecto contempla espacios de diálogo y sesiones puntuales adaptadas a las necesidades que puedan surgir durante su desarrollo, abordando cuestiones relacionadas con la gestión emocional, la soledad no deseada o situaciones vitales difíciles.
Prevenir antes de que aparezca la dependencia
Uno de los principales valores de iniciativas como Tibicena reside en su carácter preventivo. Trabajar el bienestar físico, emocional y social antes de que determinadas situaciones deriven en un mayor deterioro funcional o en una pérdida significativa de autonomía permite situar a las personas mayores en el centro de su propio proceso de envejecimiento.
Promover que las personas continúen activas, mantengan vínculos sociales, expresen sus emociones y participen en su comunidad supone apostar por una visión del envejecimiento alejada de la dependencia y centrada en las capacidades, la autonomía y la participación.
En este sentido, proyectos sociales que combinan movimiento, emociones y comunidad pueden desempeñar un papel relevante en la construcción de entornos más inclusivos y preparados para responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida.
Tibicena nace, por tanto, con el propósito de abrir espacios donde moverse sea también una forma de sentirse mejor, compartir, expresarse y conectar con otras personas. Una apuesta por entender el envejecimiento activo no solo desde la perspectiva de la salud física, sino también desde el bienestar emocional, las relaciones sociales y la participación comunitaria.
Este proyecto es posible gracias al apoyo de Fundación Cajacanarias en el marco de la Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Innovación Social 2025.





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