Pep Guardiola subió al escenario del Palau Sant Jordi de Barcelona el 29 de enero de 2026 con una kufiya palestina alrededor del cuello.
No estaba allí como entrenador del Manchester City.
Había acudido al Concert-Manifest x Palestina, organizado dentro de la campaña Act x Palestine, y convirtió sus pocos minutos ante el micrófono en una denuncia de la pasividad internacional frente al sufrimiento de la población palestina.
Guardiola habló especialmente de los niños.
Recordó las imágenes de menores entre los escombros de Gaza, algunos buscando a sus madres sin saber todavía que podían estar muertas bajo los edificios destruidos. Y resumió lo que esas escenas le producen con una frase: «los hemos dejado solos y abandonados».
Después señaló a quienes poseen capacidad política para actuar.
Mientras las víctimas piden ayuda, dijo, «los poderosos están» en sus casas. RTVE recogió además su acusación de que los dirigentes poderosos estaban actuando como “cobardes”.
Su intervención no terminó únicamente en la denuncia.
Guardiola advirtió que «las bombas quieren provocar silencios» y pidió exactamente lo contrario: no mirar hacia otro lado, implicarse y “dar un paso adelante”.
El entrenador también conectó el acto con la historia movilizadora de Barcelona: el “No a la guerra”, las campañas de acogida de refugiados y la Flotilla por Palestina. “Estamos del lado de los débiles”, afirmó ante el pabellón.
El concierto reunió además a artistas como Rosalía, Amaia, Bad Gyal, Morad y Oques Grasses.
Aquella noche, una de las voces más reconocibles del fútbol mundial tuvo un estadio delante.
Y decidió no hablar de fútbol.





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