Lunes, 31 de agosto de 2026
Internacional · Política

La ultraderecha alemana roza la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt y hasta las cámaras de comercio que la toleraron empiezan a temerla

EFE

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se ha convertido en la primera fuerza política del país según el último Politbarómetro de la cadena pública ZDF, elaborado por el instituto Forschungsgruppe Wahlen entre el 17 y el 19 de agosto sobre 1.319 personas: un 27% de intención de voto, por delante de la CDU/CSU de Friedrich Merz (22%), Los Verdes (14%), el SPD (12%) y La Izquierda (12%). Es la cifra más alta de su historia a nivel federal.

El dato se dispara todavía más en Sajonia-Anhalt, uno de los tres estados del este que vota el 6 de septiembre: varias encuestas sitúan a la AfD rozando el 40%, a las puertas de la mayoría absoluta en un Parlamento regional.

Y aquí es donde empieza a temblar un sector que hasta ahora prefería no mirar: el empresarial. Thomas Brockmeier, gerente de la Cámara de Industria y Comercio (IHK) de Halle, ha advertido de que la remigración —el eufemismo de la AfD para las deportaciones masivas— «restringiría notoriamente» la llegada de mano de obra extranjera, precisamente la que sostiene buena parte de la economía regional.

Durante años, buena parte del tejido empresarial alemán ha convivido con la normalización de un discurso que criminaliza a la población migrante sin que afectara directamente a sus balances. Ahora que la amenaza toca la caja registradora, aparece la preocupación. La contradicción no es menor: exigir mano de obra barata y flexible mientras se tolera —o se ignora— el ascenso de un partido que quiere expulsarla.

Los propios alemanes desconfían del experimento: un 64% se opone a que la AfD dirija un gobierno regional y un 60% anticipa una gestión peor que la actual, según el mismo sondeo. Solo un 23% aprobaría un canciller de la AfD.

La ultraderecha no crece en el vacío. Crece cuando las fuerzas democráticas —incluidas las económicas— tardan en nombrar el peligro que tienen delante. Lo que hoy inquieta a una cámara de comercio en Halle debería haber preocupado antes a toda una sociedad: los derechos que hoy se recortan a los migrantes son los mismos que mañana pueden dejar de proteger a cualquiera.

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