Domingo, 30 de agosto de 2026
Internacional · Sostenibilidad

Edmundo Ramos convirtió residuos en combustible y compartió los planos: innovar también puede ser un bien común

Imagen generada con IA

No es exactamente una moto que “se come cualquier basura”. La historia real resulta más interesante.

El ingeniero electromecánico argentino Edmundo Ramos desarrolló un gasificador capaz de transformar residuos secos combustibles —madera, restos de poda, cáscaras o carbón vegetal— en un gas que puede alimentar determinados motores. Lo llamó “Gasura”, abreviatura de “gas de basura”.

Ramos comenzó a investigar en 2008 y construyó su primer sistema una década después. Adaptó una Ford Ranchera y llegó a recorrer Argentina utilizando residuos disponibles durante el camino. Además decidió no patentar el diseño y publicó gratuitamente planos e instrucciones.

Después llegaron otras manos.

Estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional de San Rafael miniaturizaron el sistema para una motocicleta de 110 centímetros cúbicos. El proyecto utiliza biomasa seca para generar un gas combustible y alimentar el motor.

Hay que poner un límite al entusiasmo: gasificar y quemar residuos no significa cero emisiones. El propio proceso genera monóxido de carbono y la combustión produce gases que deben ser analizados y controlados. Por eso no puede presentarse automáticamente como sustituto limpio del vehículo eléctrico.

Pero contiene dos ideas valiosas.

Una es investigar cómo aprovechar residuos que hoy desperdiciamos.

La otra es todavía menos habitual: Ramos decidió que su conocimiento podía circular gratuitamente.

En un mundo donde una patente puede convertir una solución en propiedad exclusiva, esta historia recuerda que compartir conocimiento técnico también puede mover cosas.

Incluso una moto.

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