RTVE
La empresa Nueva Pescanova ha decidido abandonar su proyecto para crear en Gran Canaria la que iba a ser la primera granja de pulpos del mundo, una iniciativa que llevaba años rodeada de polémica por su impacto ambiental y ético.
El plan contemplaba producir hasta 3.000 toneladas anuales de pulpo en unas instalaciones pioneras, pero finalmente la compañía ha renunciado a la concesión tras la evolución del proceso administrativo y nuevas exigencias regulatorias.
Más allá de los motivos empresariales, el proyecto se había convertido en un símbolo del debate sobre la sostenibilidad de la acuicultura intensiva. Diversos científicos y organizaciones alertaron de que la cría de pulpos —animales inteligentes y solitarios— podía resultar ineficiente y perjudicial para los ecosistemas marinos, además de plantear serias dudas sobre el bienestar animal.
La cancelación supone, para muchos colectivos, un paso hacia modelos más responsables, en un contexto en el que la presión sobre los recursos marinos y la necesidad de producción sostenible están cada vez más presentes en la agenda global.
Aunque la empresa no descarta retomar el proyecto en otro lugar, su retirada en Canarias cierra —al menos por ahora— uno de los episodios más controvertidos sobre el futuro de la industria pesquera y su compatibilidad con la protección del medio ambiente.