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La Unión Europea ha intensificado en los últimos días su ofensiva sancionadora contra las grandes tecnológicas estadounidenses, pese a las presiones y amenazas arancelarias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Bruselas evita subir el tono público contra Washington, pero no ha frenado la apertura de investigaciones ni la imposición de multas millonarias a compañías como Google, Meta o X, en lo que parece ser una de las pocas líneas rojas que la Comisión Europea no está dispuesta a cruzar.
Google es la compañía más castigada hasta ahora por Bruselas. La Comisión Europea le ha impuesto sanciones que superan ya los 10.000 millones de euros en total, entre ellas dos multas recientes de 430 y 460 millones por favorecer sus propios servicios en el buscador y por imponer restricciones a empresas competidoras en Google Play. Además, la Justicia europea ratificó hace pocos días otra sanción de 4.125 millones por abuso de posición dominante con el sistema Android.
La respuesta de Washington no se ha hecho esperar. El representante de Comercio estadounidense, Jamieson Greer, acusó a la Comisión Europea de un «robo de la propiedad intelectual» y calificó las sanciones de irracionales. Un grupo de congresistas republicanos fue más allá y envió una carta a Trump pidiéndole tomar represalias comerciales contra empresas europeas como BMW, Volkswagen, Airbus o Nokia si Bruselas seguía adelante con su regulación digital.
La Comisión Europea, por su parte, insiste en que no piensa ceder autonomía regulatoria, aunque se mantiene abierta al diálogo con Washington sobre la normativa digital. La ofensiva sancionadora no se limita a empresas estadounidenses: Bruselas también ha multado esta semana a la compañía china AliExpress con 550 millones de euros y amenaza con sanciones similares a Temu y a TikTok por la falta de medidas de protección de los menores.
A la lista de sanciones se suma la impuesta el año pasado a la red social X, propiedad de Elon Musk, por 120 millones de euros, una cifra equivalente a cerca del 5% de su facturación mundial. Instagram y Facebook también fueron acusadas hace dos semanas de vulnerar la normativa europea de servicios digitales, una infracción que podría acarrear multas de hasta el 6% de su facturación anual a escala internacional.