En Iron Man, Tony Stark tenía a Jarvis: una inteligencia artificial capaz de buscar información, organizar su vida, controlar sistemas y ayudarle a resolver problemas en segundos.
Durante años fue ciencia ficción. Hoy empezamos a acercarnos a algo parecido.
Los nuevos agentes de inteligencia artificial ya pueden trabajar durante largos periodos, investigar información, gestionar archivos, utilizar aplicaciones y completar tareas con cada vez menos intervención humana. OpenAI, Google y otras compañías están desarrollando sistemas que avanzan precisamente hacia asistentes personales capaces de actuar, y no únicamente de responder preguntas.
Pero la verdadera pregunta no es si algún día tendremos nuestro propio Jarvis.
Es quién podrá permitírselo.
Imaginemos esta tecnología accesible para todos: una persona mayor recibiendo ayuda para enfrentarse a trámites digitales; un estudiante con pocos recursos disponiendo de un tutor personalizado; un autónomo automatizando horas de burocracia; una persona con discapacidad utilizando la IA para ganar autonomía; o un trabajador aprendiendo nuevas habilidades sin pagar una formación inaccesible.
La misma tecnología podría tener el efecto contrario si sus mejores capacidades quedan reservadas a empresas y personas con más dinero. La Organización Internacional del Trabajo ya advierte de que la inteligencia artificial puede ampliar las desigualdades si no existe un acceso equitativo a tecnología, educación e infraestructura. El FMI también señala que los países ricos están mejor preparados para beneficiarse de la revolución de la IA que aquellos con menores ingresos.
La cuestión, por tanto, no es solamente cuánto podrá hacer la inteligencia artificial.
Es para quién trabajará.
Un Jarvis para unos pocos podría aumentar todavía más las diferencias existentes. Un Jarvis accesible para todos podría convertirse en una enorme herramienta de igualdad, autonomía y conocimiento.
El futuro de la IA no debería consistir en conseguir máquinas cada vez más poderosas.
Debería consistir en conseguir que ese poder llegue también a quienes más pueden beneficiarse de él.





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