EFE
La nueva Ley de Bienestar Animal ya está en vigor y refuerza la protección de las mascotas, obligando a los propietarios a evitar cualquier accesorio que pueda causar daño, sufrimiento o lesiones. Aunque gran parte del debate se ha centrado en los perros, la normativa también afecta directamente a los gatos, incluidos los de cualquier color, como los gatos negros, desmontando mitos y poniendo el foco en su cuidado responsable.
El objetivo principal de esta legislación es claro: erradicar el uso de collares lesivos, como los eléctricos, de ahogo o de castigo. Estos dispositivos quedan prohibidos por su impacto negativo en la salud física y psicológica de los animales. La ley no hace distinciones y establece que ningún accesorio puede poner en riesgo la integridad del animal, independientemente de su raza o características.
Los expertos advierten especialmente sobre los collares rígidos o sin sistemas de seguridad, ya que pueden provocar asfixia o heridas si el gato queda enganchado en ramas, vallas o mobiliario. Por ello, los veterinarios recomiendan utilizar collares con cierre de liberación rápida, diseñados para abrirse automáticamente ante una presión determinada. Este sistema reduce de forma significativa los riesgos durante la actividad diaria del animal.
Además, es fundamental revisar con frecuencia el estado del collar y asegurarse de que su tamaño es el adecuado. Un collar demasiado ajustado puede causar rozaduras o dificultades respiratorias, mientras que uno demasiado holgado aumenta el riesgo de accidentes.
En cuanto a la identificación, los especialistas insisten en que el microchip sigue siendo el método más seguro y fiable. El collar puede ser un complemento, pero nunca un sustituto, ya que puede perderse con facilidad.
El incumplimiento de la normativa puede acarrear sanciones económicas, cuya cuantía dependerá de la gravedad del caso. Más allá de las multas, la ley busca fomentar una tenencia responsable, basada en prevenir el sufrimiento evitable y garantizar el bienestar integral de los animales.
Elegir un collar adecuado, ligero y seguro no solo cumple la ley, sino que protege la vida de tu mascota.