Fuente Redacción Médica
Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) han confirmado un nuevo aumento del brote de ébola, que ya supera los 1.300 casos confirmados y deja más de 375 fallecidos, según los últimos datos del Instituto Nacional de Salud Pública.
En concreto, se han registrado 1.307 casos confirmados, con 377 muertes y alrededor de 180 pacientes recuperados, lo que sitúa la tasa de letalidad en el 28,8%. Además, 615 personas permanecen hospitalizadas en aislamiento, mientras que el seguimiento de contactos alcanza el 81,3%, un dato clave para intentar frenar la propagación del virus.
Las zonas más afectadas se concentran en el este del país, especialmente en la provincia de Ituri, seguida de Kivu Norte y Kivu Sur, regiones que además sufren una situación de inestabilidad por la presencia de grupos armados, lo que complica las labores sanitarias y de control epidemiológico.
A estos datos se suman casos detectados en países vecinos, como Uganda, donde se han confirmado contagios y fallecimientos vinculados al brote, lo que ha encendido las alertas regionales y de organismos internacionales ante el riesgo de expansión.
El presidente congoleño, Félix Tshisekedi, ha anunciado un plan de respuesta de emergencia valorado en 319 millones de dólares, destinado a reforzar la vigilancia epidemiológica, el tratamiento de pacientes y la contención del virus en las zonas afectadas. El mandatario ha insistido en la necesidad de cooperación ciudadana y respeto a las medidas sanitarias.
Las autoridades han hecho un llamamiento a la población para mantener la vigilancia, evitar prácticas de riesgo y combatir la desinformación. “El ébola no es un rumor ni un motivo de vergüenza”, ha señalado Tshisekedi, subrayando que se trata de una emergencia sanitaria que exige disciplina y solidaridad colectiva.
La RDC, uno de los países con mayor experiencia en el control del ébola tras múltiples brotes desde su identificación en 1976, vuelve a enfrentarse a un escenario crítico en el que la rapidez de respuesta resulta determinante para evitar una mayor propagación del virus.